Imagina estirarte en una colchoneta mientras un gato decide que tu espalda es el mejor lugar del mundo para dormir. Eso es exactamente lo que propone La Gatoría Cat Café en Laureles: una clase de yoga rodeado de gatos, en una casa mágica habitada por felinos rescatados. No es una clase de yoga normal con gatos de adorno — es una experiencia de calma, conexión y ronroneos.
La próxima jornada es el 23 de mayo desde las 10:00 a.m. Aquí te contamos qué es, cómo asistir, qué llevar y todo lo que necesitas saber para vivir uno de los planes más diferentes y tranquilos de Medellín.
La jornada de yoga con gatos es el 23 de mayo, desde las 10:00 a.m. en La Gatoría Cat Café. Los cupos son limitados y el lugar funciona solo con reserva previa. Confirma disponibilidad y fechas futuras en su Instagram @lagatoriacatcafe antes de ir.
Qué es el yoga con gatos y por qué engancha
El concepto es simple y encantador: una clase de yoga guiada en la que los gatos del café se pasean libremente entre las colchonetas. Mientras haces las posturas, los michis se acercan, se acomodan en tu mat, se estiran a tu lado o simplemente te observan desde una repisa. No hay que perseguirlos ni forzar nada — ellos deciden cuándo participar.
El resultado es una práctica más lenta, más amable y profundamente relajante. La presencia de los gatos baja el ritmo, invita a reír y convierte una rutina de estiramientos en un momento de bienestar compartido. Como dice el neón de la casa: "te mereces unos ronroneazos en el corazón".
La Gatoría Cat Café: la casa de los gatos
La Gatoría es un café y restaurante vegetariano en el barrio Laureles, descrito por sus visitantes como "una casa encantada en medio de la ciudad, habitada por gatos y seres mágicos". Conviven allí cerca de 20 gatos rescatados, muchos de ellos en adopción, en un espacio decorado con cuadros, libros, plantas y luces cálidas.
El lugar funciona bajo un principio claro: el espacio es de los gatos, no al revés. Por eso se entra con respeto, sin alzarlos a la fuerza ni darles comida humana, y se les deja descansar cuando duermen (los gatos duermen hasta 18 horas al día). Esa filosofía es justamente lo que hace que el yoga aquí se sienta tan tranquilo.
Cómo asistir y qué llevar
Si buscas algo distinto a los tours habituales, el yoga con gatos es un plan tranquilo, económico y muy "Medellín". Combínalo con un recorrido por Laureles — uno de los barrios más caminables y auténticos de la ciudad — para completar una mañana perfecta.
¿Vale la pena? Para quién es este plan
Si amas a los gatos, este plan es prácticamente obligatorio. Pero también funciona para quien busca desconectarse del ruido de la ciudad, para parejas que quieren un plan diferente, o para viajeros que prefieren experiencias locales y con causa — recuerda que muchos de estos gatos están en adopción.
No esperes una clase de yoga de alto rendimiento: la gracia está justamente en lo contrario. Es lento, es tierno y es relajante. Sales con la sensación de haber regalado un rato de calma a tu cabeza... y de haber recibido, como promete la casa, unos cuantos ronroneazos en el corazón.